La actual Oración al Divino Cautivo la compuso en 1997 el ya fallecido Rvdo. P. D. Máximo Puerta, OP, sacerdote dominico de la Parroquia de Ntra. Sra. del Rosario de Filipinas, de Madrid, a petición del entonces Secretario de la Hermandad.



Voz de Cristina Sanz,
Presentadora de Informativos de
Intereconomía


 

 

Muchos años antes, el que fuera Presidente-Hermano Mayor de la Hermandad entre 1957 y 1966, D. Alberto  Barbacid  Durana, había compuesto una  oración Al Divino Cautivo que durante muchos años figuró en el reverso de nuestras estampas, y que decía así:

AL DIVINO CAUTIVO

 

Cuando a solas yo contemplo
tu sublime Majestad
y en el silencio del Templo
sin mentiras ni ficciones
envuelto en la oscuridad
te envío mis oraciones,
¡cómo me abruma el ejemplo
que diste a la Humanidad!

Con esas manos atadas
principio de tu Martirio
y comienzo de Pasión
con tus ropas destrozadas
y las turbas en delirio
pidiendo Crucifixión,
¡mis faltas veo aumentadas
al resplandor de ese cirio!

Si recuerdo tu Calvario
y tu terrible tormento
que mal cubre tu sudario,
vejado y escarnecido,
es cuando entonces me siento
tan culpable y tan falsario
¡que aumenta mi sufrimiento
al ver tu rostro escupido!

 

Si recuerdo tu Calvario
y tu terrible tormento
que mal cubre tu sudario,
vejado y escarnecido,
es cuando entonces me siento
tan culpable y tan falsario
¡que aumenta mi sufrimiento
al ver tu rostro escupido!

¡Tu mi Divino Cautivo!
por mis faltas perseguido
y hasta la Cruz arrastrado.
¡Perdóname Dios querido
mi buen Jesús muy amado!
que yo permanezca vivo
¡Yo soy el que te ha ofendido
y eres Tu el Crucificado!

Misericordia te pido
para un pobre pecador
que de Ti estuvo alejado
y hoy ante Tí arrepentido
a Tus pies arrodillado
suplica a su salvador
¡A TÍ DIVINO CAUTIVO
YO DESEO ESTAR ATADO!

Alberto Barbacid