El Divino Cautivo es una talla completa, de  tamaño natural, en madera de nogal,  firmada en la peana en 1944 por Mariano Benlliure. Representa a Nuestro Señor  cautivo ante Pilatos, el Rey hecho reo: Ego Sum Rex. Está ataviado con alba tallada, por lo que no posee túnica alguna, pero si tres juegos de potencias.

El Divino Cautivo, con la cabeza alta, maniatado y la mirada serena y profunda que se clava en quien le contempla. Muchos son los que dicen que cuando Le ven por la calle en Semana Santa sienten que se les eriza el vello porque notan que Él  mira personalmente a cada uno desde lo alto de su Paso.

La Imagen fue sufragada entre la Cofradía  y la Comunidad Escolapia, contándose posteriormente con la ayuda del propio autor, que se hizo cargo de una parte. En el Museo de Semana Santa de Crevillente (Alicante)  está depositado el boceto en terracota que sirvió a Benlliure para preparar la talla definitiva.

Nuestro Señor está representado como un hombre de alrededor de 1,80 m de estatura, muy fuerte, con pecho y espaldas anchos y  brazos y manos muy musculados,  propios de quien ha trabajado la carpintería muchos años. Pelo largo y barba, según la tradición siriaca y nariz larga semítica. Ojos claros y de una profundidad y serenidad impresionantes que atraen a quien Le mira.

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FOTO © José Carlos Sastre-07

 

El Paso sobre el que procesiona  constituye un auténtico retablo de madera tallada y policromada que representa escenas del Via Crucis. Por encima del paso sobresale una peana de forma octogonal, rodeada asimismo de escenas de la Pasión y del Tetramorfos, las figuras representativas de los cuatro evangelistas. Cuatro grandes faroles dorados iluminan la Imagen al caer la noche.

 

 

 

 

 

Detalle de uno de los relieves que adornan el Paso de El Divino Cautivo, en marfil y madera sobredorada.

 
   FOTO © Víctor Manuel Sastre