|
Está en toda su Majestad. Aún no le han tocado ni un solo pelo. Su blanca ropa parece anticipar la Gloria del Resucitado. Ahora acaba de contestarles afirmativamente a la pregunta de si era Rey. El Divino Cautivo te mira, serio, a los ojos. Parece preguntarte, como lo había hecho a sus discípulos: - " Y vosotros, ¿ quién decís que soy Yo ? "
|
|
|
|
La mirada
serena y de frente. La expresión de El Divino Cautivo infunde tanta confianza como respeto. Es el Cristo cercano, el Cristo Hombre que sabe lo que está a punto de comenzar para Él pero que aún así se dispone a inmolarse por los demás hombres, sus hermanos.
|
|
Brazos
musculosos, de hombre acostumbrado a trabajar. |
|
![]() |
|
Maniatado. Cautivo. Las manos sujetas con cuerdas. Como las de los malhechores. Y lo que más les indigna es que Él continúe tranquilo. Y que les mire a los ojos, como leyéndoles por dentro. Divino Cautivo. |
|
|
Los
píes que anduvieron los caminos de Tierra Santa ya están próximos a ser
atravesados por los clavos. De momento aún Le sostienen fuertemente sobre el suelo. Uno de ellos, el derecho, está ligeramente adelantado respecto al otro, como si El Divino Cautivo quisiera acercarse un poco más a quien Le contempla. |
|
![]() |
| <<<< volver | |||
|
FOTOS © Víctor Manuel Sastre |
|||